Reaceleración cíclica

David Cano Martinez,
Socio director de Afi Inversiones Globales, SGIIC

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Los últimos indicadores han vuelto a poner de manifiesto el entorno de reaceleración económica en el que estamos inmersos, al menos en la Zona Euro y en EE. UU. Parece que no se están produciendo disrupciones significativas desde el lado de la oferta (los “cuellos de botella” en el Mar Rojo no afectan mucho) y que la relajación de las condiciones financieras desde octubre (cesión de los tipos de interés y de los diferenciales crediticios, así como alzas en las bolsas) favorece a las empresas y a las familias. En la Zona Euro los índices de sentimiento y actividad industrial siguen mejorando si bien persisten en niveles contractivos. Es decir, que las mejores señales con las que contamos aquí servirían para dejar atrás la caída del PIB (que no es poco). Y es que en la Zona Euro, reaceleración significa dejar atrás la recesión. No en vano, las previsiones de la OCDE y de la Comisión Europea, actualizadas en febrero, apuntan a un tímido avance del PIB este año: 0,6% en el primer caso y 0,8% en el segundo. Pero en EE. UU. la interpretación es diferente. Tras un cierre de año en el que el avance trimestral del PIB fue del 0,8%, impulsando la tasa interanual hasta el 2,3%, los últimos datos permiten mejorar las previsiones para 2024 hasta el rango 2,0% - 2,5%. Se ampliaría así, un año más, la brecha en el PIB entre la Zona Euro y EE. UU.

Previsiones de crecimiento del PIB de la OCDE

Ahora bien, cualquier “optimismo” sobre el dinamismo económico de EE. UU. palidece cuando se compara con India, país que este año crecería, de nuevo, de forma impresionante: 6,2% (y, atención, porque para 2025 se anticipa un 6,5%). Por último, China, que sigue teniendo que digerir excesos en su mercado inmobiliario, así como aclarar de una vez por todas si apuesta por un mercado de capitales libre y sin intervenciones, sigue perdiendo dinamismo, pero crecerá, según las últimas previsiones, al 4,5%. En conclusión, 6,5% - 4,5% - 2,5% - 0,5% parece ser el código numérico para describir la economía mundial en 2024, que dejar un balance global del 3,0%. No es mala tasa (aunque es obvio que podría ser más si la Zona Euro acompañase), sobre todo si tenemos en cuenta todos los eventos negativos a los que se ha tenido que hacer frente en los últimos meses (300 pb de subidas de tipos, inflación acumulada del 15% o guerra en Ucrania).

Inflación y previsiones de la OCDE

Estas noticias relativamente favorables en la vertiente del crecimiento económico se acompañan de unas señales mixtas en inflación. Esta sigue cediendo, pero a un ritmo muy lento (los efectos base interanuales de las materias primas ya se han esfumado), si haber regresado a la cota objetivo de los bancos centrales (actual 3% vs 2% de referencia) y con claros riesgos al alza si persiste el dinamismo de la economía. En especial, en las partidas del IPC más vinculadas con el sector servicios, que es el que está mostrando una mayor capacidad de resistencia, en contraste con lo que sucede en las manufacturas. De hecho, la mejor evolución de la economía mundial respecto a lo esperado en los dos últimos años tiene mucho que ver con los servicios, y no tanto con las manufacturas. En este sentido, el hecho de que en China se esté, de nuevo, en deflación, tiene menos implicaciones para la inflación mundial, dado que, a diferencia de años atrás, ni la cuota de las exportaciones desde China es tan elevada ni, sobre todo, lo que sucede con el precio de las manufacturas es tan relevante. Es obvio que la deflación en China supone un factor de relajación para la inflación en las economías desarrolladas, pero para que ésta se modere hacia el 2% es más necesario que se ralentice el crecimiento económico y/o que pasen varios meses (al menos, entre 12 y 18 meses). Es por ello por lo que la Reserva Federal de EE. UU. y el BCE parece que tienen poca prisa en recortar los tipos de interés. Desde luego, menos que la que parecían tener los mercados financieros a finales de 2023, cuando descontaban bajadas desde ya mismo y por una cuantía de entre 150 y 200 en 2024. Que los bancos centrales hayan puesto fin al proceso de subidas (que, insistimos, fue de una importante cuantía) es una cosa y que vayan a ser agresivos bajando, es otra (sobre todo si se mantiene el ritmo de crecimiento del PIB en un contexto de inflación por encima del objetivo del 2%). 

Evolución de la inflación

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David Cano Martinez

Socio director de Afi Inversiones Globales, Afi Inversiones Globales

Licenciado en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Máster en Finanzas Cuantitativas por Afi Escuela de Finanzas, es socio de Analistas Financieros Internacionales y Director General de Afi Inversiones Globales, SGIIC, empresa especializada en la gestión de carteras y asesoramiento a inversores institucionales, fondos de inversión y fondos de pensiones. Más de 20 años de experiencia profesional. Coautor de una docena de libros de mercados financieros y economía y de un centenar de artículos sobre política monetaria, mercados financieros, fondos de inversión, gestión de carteras y finanzas empresariales. Es profesor de los más prestigiosos centros de postgrado en finanzas españoles (como Afi Escuela de Finanzas) y colabora habitualmente en los medios de comunicación.

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