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La TIR a 30 años, por encima del 5%

David Cano Martinez,
Socio de Afi y director general de Afi Inversiones Globales, SGIIC

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Las perspectivas para la evolución de la economía mundial y, con ello, para los mercados financieros, dependen mucho del momento en el que se realice el análisis, ante la enorme incertidumbre sobre las medidas anunciadas por Trump. En el momento de escribir estas líneas parece que lo peor de la guerra comercial iniciada el 2 de abril (“Día de la Liberación”) ha quedado atrás.

  1. UU. ha llegado a un acuerdo con el Reino Unido (8 de mayo) y con China (día 12) por el que, o bien se eliminan los aranceles, o bien se reducen, tanto de forma permanente como temporal (90 días en los que continuarán las negociaciones). Insistimos en que es muy difícil anticipar cuáles serán las medidas que finalmente se impongan, pero, hoy en día, se puede trabajar con un escenario (de forma simplificada) de un arancel global del 10%. 

 

No consideramos que este resultado sea una victoria asociada al “arte de negociación” de Trump, dado que el impacto será negativo para todas las partes, tanto en términos de crecimiento económico como de inflación. Como muestra, el recorte de previsiones de avance del PIB mundial por parte del FMI, que es del 0,5% para este año (hasta el 2,8%) y del 0,3% para 2026 (hasta el 3,0%). Y como señal adicional, el hecho de que EE. UU. concentre el grueso de la rebaja (-0,9% en 2025, hasta el 1,8% y -0,4% en 2026, hasta el 1,7%).

Por otro lado, aunque parte de los aranceles será absorbida por las empresas vía beneficio, otra parte deberá pagarla el consumidor, lo que provocará un aumento de la inflación. Ahora bien, es cierto que los datos de inflación reciente están siendo mejores de lo esperado. En abril hemos asistido a una nueva moderación de la inflación global hasta el 2,8%, desde el 3,1% de marzo y el 3,6% de enero (en EE. UU. cae al 2,4% y al 2,2% en la zona euro).

Evolución de la inflación global y origen de los factores explicativos

 

En este contexto, la Fed mantiene una estrategia prudente, optando por “esperar” ante un entorno marcado por una incertidumbre que aún no se refleja en los datos de actividad. El comunicado de mayo no hace alusión directa a los aranceles, lo que evidencia que el FOMC sigue centrando su análisis en la dinámica de inflación y del PIB y empleo, sin incorporar por el momento los riesgos asociados al nuevo régimen comercial. Por su parte, el Banco de Inglaterra recorta tipos en 25bps hasta el 4,25% (cuarto consecutivo), aunque con una votación dividida que refleja una postura menos relajadora de lo esperado (dos miembros optaron por recorte de 50 pb, pero dos por no recorte). 

Evolución del tipo de interés de referencia

 

Por último, el 16 de mayo Moody´s rebajó el rating de EE. UU. hasta Aa1 con perspectiva negativa. De esta forma, sigue los pasos de S&P y de Fitch quienes ya hicieron lo mismo en 2011 (entonces se generó un intenso debate y temor sobre el impacto que tendría en los mercados financieros) y en agosto de 2023, respectivamente. Este deterioro en la calificación crediticia se debe al abultado endeudamiento público (98% del PIB) que tiene como principal consecuencia un aumento del importe que supone el pago por intereses:

“Las sucesivas administraciones y el Congreso de Estados Unidos no han logrado un acuerdo sobre medidas para revertir la tendencia de grandes déficits fiscales anuales y el aumento de los costes de los intereses. No creemos que las propuestas fiscales actualmente en consideración resulten en reducciones significativas plurianuales del gasto obligatorio y los déficits”

En la actualidad, los únicos países AAA por parte de las tres agencias son: Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, Noruega, Suiza, Luxemburgo, Singapur y Australia.

Evolución de los tipos de interés de la deuda pública de EE. UU. a 2 y a 30 años

 

El tiempo dirá cómo evoluciona la política económica de Trump, pero la imposición de aranceles el 2 de abril ha evidenciado vulnerabilidades de EE. UU., entre ellas, contar con déficit de la balanza por cuenta corriente, lo que hace a esta economía dependiente de los flujos de inversión internacional. Éstos no han tenido en últimos años ningún inconveniente en dirigirse hacia aquel país ante la constatación de su crecimiento diferencial y, sobre todo, su elevada seguridad, predictibilidad y estabilidad jurídica. Pero si las tres características cambian por una decisión de las autoridades del país, está claro que se produce una reacción en las cotizaciones de los activos financieros. Los mercados financieros aportan información relevante y en ocasiones pueden condicionar la actuación de los gobiernos (como ya pasó en la zona euro con las primas por riesgo soberanas). Es curioso cómo quienes en otros momentos del tiempo han criticado la “tiranía de los mercados” ahora valoren de forma positiva que la evolución del S&P 500, de la TIR del TNote o la depreciación del USD hayan llevado a Trump y a su equipo a cambiar de “plan”. EE. UU. ha sido uno de los grandes beneficiados de la globalización de los últimos años tanto en la producción y venta de manufacturas y servicios, como en las finanzas. Dar marcha atrás en el proceso de forma desordenada, unilateral y preponte sería un error económico histórico.

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