David Cano Martinez,
Socio de Afi y director general de Afi Inversiones Globales, SGIIC
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El inicio de año se ha caracterizado por un nuevo capítulo de riesgo geo del segundo mandato de Trump. El ataque a Venezuela y la captura de Maduro suponen la confirmación de una nueva doctrina Monroe (Donroe, como la denomina el propio presidente) que busca garantizar la influencia, el control y el aprovechamiento por parte de EE.UU. determinadas áreas y regiones. Y el objetivo no es solo que ese país se beneficie, sino que no lo puedan hacer sus rivales, entre ellos, China o Cuba. Envalentonado por el éxito en Venezuela, el siguiente “objetivo” de Trump ha sido Groenlandia. Pero si lo sucedido con Maduro apenas tuvo impacto en los mercados financieros, la beligerancia “contra Europa” sí ha generado movimientos en diversas variables financieras.

Como ya vimos en los primeros días de abril con el anuncio de los aranceles, las bolsas han caído, el USD se ha depreciado y su curva de tipos de interés ha repuntado. Tres señales (sobre todo las dos segundas) del impacto que sobre el USD y la deuda pública de EE.UU. puede tener la salida de capitales desde ese país, ante la vulnerabilidad que supone su posición deficitaria de la balanza por cuenta corriente¹. Y es que ahora ha habido varios inversores (entre ellos, fondos de pensiones de Dinamarca) que abiertamente ha reconocido la venta de activos denominados en USD (queda en duda la actitud que podría tomar el fondo soberano de Noruega, el mayor del mundo con un balance de 1,75 billones de EUR). Esta es la baza con la que puede contar Europa para tratar de evitar los embistes de EE.UU.: su elevado ahorro y su posición superavitaria de inversión en cartera. En el momento de escribir estas líneas Trump ha anunciado la retirada de los aranceles y ha descartado el uso de la fuerza para tomar el control de Groenlandia. ¿Un nuevo TACO (Trump Always Chicken Out)?
Escenarios para 2026

A la espera de novedades sobre el vértice de riesgo geo, aporto un esquema de cuatro escenarios posibles para 2026, con su correspondiente probabilidad asignada. El escenario central estaría caracterizado por una “continuidad” de lo observado en 2025. Es decir, el PIB global se sigue expandiendo a una tasa ligeramente superior al 3%, empujada por India (6,5%), China (4,5%) y EE.UU. (2,0%) con el lastre de la zona euro, Japón y R. Unido (1,5%). La inflación cede de forma adicional, cumpliendo el objetivo del 2,0% en la zona euro, pero no en EE.UU. (2,7%) y con una inflación 0% en China. Estabilidad de los tipos de interés en el BCE, recorte de 50 pb de la Fed y alzas de 50 pb del BoJ. Y una rentabilidad 4,5% de la RV y 3,5% de la RF. La probabilidad que se le puede asignar a este escenario es elevada (70%) y superior a la manejada hace un año a un escenario relativamente similar (30%). Y esto es así ante la mayor “visibilidad” que tenemos en el escenario macro. Algo que también refleja el FMI en su actualización de las previsiones de crecimiento del PIB mundial², que son al alza, amparadas en, al menos, dos factores: la capacidad de resistencia a la imposición de aranceles y el mayor dinamismo de la inversión en tecnología en EE.UU.
Claves de la capacidad de expansión de la economía al 3,0% según el FMI

Si aumenta la probabilidad de ocurrencia del escenario central, se deben reducir la de los alternativos. Entre ellos, tanto al “positivo” (una potencial aceleración asociada a los estímulos fiscales) como el “negativo” (una recesión). Eliminamos el escenario de estanflación, del que tanto se habló en 2022. Ni la inflación se enquistó, ni hubo una desaceleración brusca del crecimiento del PIB. Lo que hacemos es incorporar diferentes escenarios de riesgo sobre los que cabe hacer una matización importante. No son factores sobre los que tengamos una gran visibilidad, pero sí sabemos que debemos vigilarlos. Son esas ‘incógnitas que sabemos que desconocemos’, esos ‘sabemos que no sabemos’. No responden al concepto de incógnitas desconocidas, de cisnes negros (Taleb) o la ‘incertidumbre radical’ descrita por Kay y King. Por cierto, recomiendo -y mucho- el libro de estos dos autores³ y sobre el que pudimos #lectoconversar en la XI edición del Club de Lectura de Economía y Finanzas de Alexandreia⁴.
[1] Para profundizar, ver mi entrevista en Capital Radio con Laura Blanco https://www.youtube.com/watch?v=xbNzx_Az01E&t=22s
[3] “Incertidumbre radical. El arte de tomar decisiones ante un futuro incierto”. Innecesaria Ediciones.