Marta López González,
Directora de Servicios Mercantiles en Adlanter
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La gestión de sociedades en Europa está cambiando rápidamente. La Directiva (UE) 2025/25, que se aplicará plenamente en agosto de 2028, busca modernizar y digitalizar la operativa de empresas y grupos internacionales. Para los equipos financieros y de tesorería, entender estos cambios es fundamental: desde la constitución de sociedades hasta la coordinación entre registros mercantiles de distintos Estados miembros, la digitalización promete reducir costes, agilizar procesos y ofrecer más seguridad jurídica.
Uno de los pilares de la Directiva es la interacción digital con los registros mercantiles. Esto incluye constituciones, modificaciones estatutarias, registro de sucursales y ciertos trámites internacionales. Para departamentos financieros, esto significa menos fricción en la gestión documental, menos retrasos y procedimientos más estandarizados.
El principio de “solo una vez” refuerza esta simplificación: la información ya registrada en un Estado miembro podrá ser utilizada por otros, evitando duplicidades y agilizando la comunicación entre registros mediante el sistema BRIS.
La Directiva crea el Certificado de Sociedad de la UE, un documento que permitirá acreditar electrónicamente, y en todos los idiomas oficiales, los datos esenciales de una sociedad: denominación, forma jurídica, domicilio, objeto social, representantes legales y número de registro.
Para los equipos financieros, este certificado será especialmente útil en due diligence, apertura de cuentas, financiación y transacciones de M&A, reduciendo la necesidad de múltiples certificados nacionales o traducciones juradas.
Otro avance importante es el Poder de Representación Digital, un modelo estandarizado y multilingüe que permite otorgar poderes para actuaciones transfronterizas, como constituciones de filiales, registro de sucursales o fusiones internacionales.
Este poder será reconocido en todos los Estados miembros y no necesitará legalización ni apostilla, simplificando la operativa sin comprometer los controles legales y de cumplimiento.
La Directiva también refuerza la publicidad y actualización de datos registrales, incluyendo sociedades personalistas, y promueve el acceso a información confiable mediante el identificador único europeo (EUID). Esto proporciona información confiable y útil para la planificación financiera, el control de riesgos y el cumplimiento regulatorio.
Más allá de la digitalización, la Directiva exige anticipación y adaptación. Los equipos de tesorería y finanzas deberán coordinar información entre filiales, ajustar procesos internos y preparar documentación compatible con los nuevos formatos electrónicos europeos.
El cumplimiento de estos cambios puede traducirse en mayor eficiencia, ahorro de tiempo y reducción de riesgos legales, convirtiéndose en una ventaja para empresas con operaciones internacionales.
Al abordar estas novedades, es útil contar con información y referencias claras sobre su implementación práctica. Algunas firmas especializadas, como Adlanter, siguen de cerca la evolución normativa para apoyar la correcta interpretación y aplicación de la Directiva (UE) 2025/25 en el contexto corporativo europeo.