Una de las mayores sorpresas en 2019 ha sido la lista de bancos centrales que han recortado sus tipos de interés de referencia. Y, entre ellos, destaca la Reserva Federal de EEUU, que ha rebajado en 3 veces, por un importe total de 75 pb, los fud funds. Tal vez en este momento piense que no ha sido una sorpresa, que estaba “descontado”. Nada más lejos de la realidad, como pone de manifiesto que hace justo un año la Fed elevó los tipos de interés. Eso sí, ahí comenzaba un cambio de discurso (presionado por el presidente Trump) que se materializaría en las tres rebajas antes comentadas.

Los recortes de tipos de interés de referencia: el aliado inesperado en 2019

David Cano ASSET
Fuente: HSBC

Los estímulos monetarios han sido el gran aliado (inesperado) del ciclo económico mundial y han amortiguado el impacto negativo del recrudecimiento de la tensión geopolítica, que alcanzó su máximo en agosto. Y los bancos centrales han podido materializar esta nueva ronda de rebajas por (1) contar con cierto margen de actuación (desde luego, no es el caso del BCE o del Banco de Japón) y (2) la total ausencia de presiones inflacionistas.

Y a partir de ahora, ¿qué se puede esperar? En nuestra opinión, estabilidad en los tipos de referencia, salvo sorpresa a la baja en el crecimiento (las previsiones para la economía mundial son un avance del 3%, 2% para EEUU y 1,2% para la UME) o al alza para la inflación (las previsiones son de un 2% para EEUU y un 1,5% para el Área euro). Y en este segundo supuesto, el repunte tendría que ser muy virulento como para que los bancos centrales adoptaran un enfoque de endurecimiento. Un aumento de las tasas de inflación asociado a un potencial encarecimiento del petróleo no llevaría a los bancos centrales a subir tipos, sino sólo en los casos en los que las tasas subyacentes repuntaran claramente por encima del objetivo del 2%, escenario muy poco probable en 2020 (e incluso 2021).

Condiciones monetarias expansivas, por tanto, como uno de los pilares básicos del escenario macroeconómico de 2020, que ha encontrado en los últimos días (acercamiento China-EEUU y BREXIT) más argumentos para seguir siendo expansivo. La economía mundial crecería al 3,0% apoyada en los dos motores de la última década (EEUU y China) que, aunque crecerán menos (2,0% y 5,5%) lo harán de forma suficiente como para “tirar del resto”. La aceleración debe venir por el resto de emergentes BRIC (Brasil, Rusia e India) así como México. Y en la UME, estabilidad en la zona del 1,3%: la pérdida de pulso en España (crecerá por debajo del 2,0%) se compensará por el mayor avance de Alemania e Italia. La gran esperanza en la UME es que la política fiscal tome el relevo a la monetaria. Lagarde ya ha reconocido que poco más puede hacer que lo que hizo su predecesor… ¡salvo convencer a Alemania de que tiene que aprovechar su margen fiscal! Tal vez la baza del cambio climático y el liderarzgo que tiene que jugar en este ámbito el Área euro sean los argumentos que convenzan a la economía líder de nuestro bloque. Un Green Deal podría ser el estímulo positivo para no sólo el próximo año, sino tal vez lustro, en la UME. Es necesario, posible y recomendable. Ojalá se aplique.

David Cano Martínez
@david_cano_m