La publicación de los PIB del 3T19 se ha saldado con un resultado mejor de lo esperado, ya que la práctica totalidad de países consigue crecer, alejándose de esta forma los peores augurios que anticipaban que en este trimestre se iban a haber sufrido caídas. El caso más destacado el de Alemania, que avanza, aunque sea apenas 1 décima trimestral (5 en tasa interanual). También Francia sorprende al alza (+0,3% T y 1,3% ia), mientras que España (+0,4% T y 2,0% ia) y EEUU siguen estando entre las economías más dinámicas. Junto con estos registros del PIB, la publicación de unos indicadores adelantados algo mejor de lo esperado (en especial, índices de sentimiento empresarial) han introducido algo de optimismo en los mercados financieros, que asignan una cada vez mayor probabilidad a que en agosto hayamos asistido al final de deterioro cíclico iniciado en mayo de 2018.

Aunque la OCDE ha recortado sus previsiones de crecimiento, al contemplar para 2020 un avance del PIB mundial del 2,9% es decir, la misma tasa que para 2019, está descartando, implícitamente, el escenario de recesión. Al menos, en EEUU, que crecería un 2,0% el próximo año, ejerciendo un año más de “motor mundial”. Que la principal economía se aleja del riesgo de recesión se evidencia con otros indicadores, como el hecho de que la Reserva Federal, tras el tercer recorte de los tipos de interés, apunte a que, por el momento, no contemple más bajadas. Pero también los renovados máximos históricos del S&P 500 y del Nasdaq son representativos de que la posición del ciclo económico en EEUU es claramente expansivo (el más dilatado de la historia). Como no podía ser de otra forma, la pendiente de la curva de tipos de interés (el diferencial entre el tipo a 10 años -1,80%- y a 2 años -1,60%) vuelve a terreno positivo (ante el repunte de la TIR de la referencia a 10 años), alejando el principal argumento que los más pesimistas barajaban en verano.

Y respecto al segundo motor, China, el escenario central, esto es, una pérdida persistente de dinamismo pero sin que sea acusada, también se está cumpliendo. La menor tensión en el enfrentamiento con EEUU permite que las medidas de estímulo (la última, una bajada de tipos de interés), surtan efecto. En este caso, la recuperación de la cotización del renmimbi es otra señal de alivio.

En este contexto de mejora del sentimiento, continuando lo observado en septiembre y en octubre, el Eurostoxx 50 vuelve a revalorizarse, situándose en los máximos de enero de 2018. Movimiento en “V” (llegó a perder un 20% hasta los mínimos de finales del pasado año) que demuestra el grado de sobrerreacción que en ocasiones muestra el mercado. Aunque en el Eurostoxx ha tenido que hacer frente a un claro riesgo de recesión económica así como al impacto que sobre la rentabilidad del sector bancario (uno de los más importantes en los índices europeos) están teniendo los tipos de interés negativos. La llegada de Lagarde al frente del BCE abre el debate sobre la posibilidad de que ponga fin a los tipos negativos ya que son dudosos los efectos favorables sobre la reactivación de la demanda agregada y son claros los impactos negativos sobre la rentabilidad y solvencia del sector bancario y asegurador. El planteamiento para estimular la economía de la UME podría girar en mayor medida hacia la política fiscal expansiva en aquellos países que cuentan con margen, como son Alemania y Países Bajos.

En definitiva, la economía de Estados Unidos se mantiene, la europea evita la recesión y la China la fuerte desaceleración, al tiempo que otras economías emergentes estarían comenzando a reactivarse. Un contexto que se ve reflejado en las bolsas, especialmente las de EEUU, pero también en el mercado de bonos, en donde poco a poco los tipos de interés repuntan, abandonando la zona de mínimos que vimos a finales del mes de agosto y que sólo era compatible con un escenario macroeconómico muy pesimista. Por último, pocos cambios en el mercado de divisas, en el que el USD se mantiene sobrevalorado, lo que no deja más que poner de manifiesto el mejor comportamiento relativo de la economía de EEUU y el persistente diferencial positivo de tipos de interés del dólar frente al euro.

David Cano Martínez
@david_cano_m