El FMI ha actualizado sus previsiones de crecimiento económico, y si bien se han saldado con un nuevo recorte (esta es la tónica dominante desde primavera de 2018) se observan varias matizaciones que nos parecen relevantes. Más allá de que la rebaja haya sido de escasa cuantía (esto ya es, en el contexto de pesimismo de agosto y septiembre, un dato reseñable), se mantiene la previsión de que en 2020 el PIB mundial crecerá más que en 2019 (3,4% vs 3,0%), por lo que se evidencia una sensación de “suelo” en el deterioro cíclico.

Crecimiento del PIB (2017 y 2018) y previsiones del FMI (2019 y 2020)

ASSET Davis Cano

Clave de esta recuperación será que aquellas economías que han mostrado una peor evolución relativa en los últimos trimestres, experimentarán una reactivación. Los casos más claros son Alemania, Italia, Brasil o México, que pasarían de crecer el 0,5%, 0,0%, 0,9% y 0,4% al 1,2%, 0,5%, 2,0% y 1,3%, respectivamente, el próximo año. Y a esa aceleración también contribuiría India, país que ha sufrido su particular ralentización (crecimiento del 6,1% desde el 6,8%) y que regresaría a cotas cercanas al 7,0%. Así pues, una de las tesis centrales es que las economías que han ejercido de lastre dejarán de hacerlo (o, al menos, de forma menos intensa). Y la otra, que esta aceleración más que compensará la pérdida de dinamismo del resto de países.

Previsiones de crecimiento del PIB

ASSET David Cano

Entre estos, claro, EEUU y China. Para el primer caso, el avance sería del 2,1%, muy lejos por lo tanto de la recesión que algunos se empeñan en anticipar (por más que los indicadores de alta frecuencia asignen una probabilidad muy reducida: de apenas el 1%) y que la curva de tipos lleva prediciendo (de momento de forma errónea) durante 6 meses. Es verdad que continuaría la senda del menor dinamismo (en 2017 se situó en el 2,9%, impulsada por el estímulo fiscal de Trump y en 2018 lo hará al 2,4%) pero un crecimiento del 2,1%, en una situación de pleno empleo, una tasa de inflación en la zona del 2,0%, con el precio de la vivienda y de las acciones en máximos históricos (entre otros indicadores) son poco compatibles con una sensación de inminente recesión o de situación arriesgada. Por lo tanto, uno de los dos grandes motores del PIB mundial (supone el 15% del crecimiento) sigue aportando. Y el otro, China, también. La segunda economía del mundo (con una cuota del 12%) avanzará al 5,8% en 2020, lo que supondrá el 25% del total del crecimiento. China, esto no es nuevo, persiste en su gradual pérdida de crecimiento (en 2018 avanzó al 6,6% y hacía un lustro lo hacía al 10%). Pero esto son buenas noticias.

En conclusión, del World Economic Outlook del FMI no se puede extraer la idea de que la economía mundial esté a punto de entrar en recesión. Sí que persiste la pérdida de dinamismo, pero parece que ésta es cada vez menos intensa (¿acaso el FMI no quiere “echar más leña al fuego” mostrando un sesgo muy negativo) y, sobre todo, condicionada a las tensiones geopolíticas y, sobre todo, comerciales. En este punto, se observa una novedad es esta edición del WEO respecto a las anteriores: no se pone mucho énfasis en la necesidad de llevar a cabo políticas fiscales expansivas sino en poner fin al enfrentamiento comercial.

David Cano Martínez
@david_cano_m