China (1) es la segunda economía del mundo y ostenta ya el segundo mercado bursátil y de renta fija por capitalización (principal exportador y segundo mayor importador). La evolución de su ciclo, así como las decisiones de política económica, son determinantes en los procesos de risk on, risk off de los mercados financieros. Es, en definitiva, una de las economías más relevantes a la hora de realizar cualquier análisis del entorno por parte de un director financiero, independientemente de lo internacionalizada que esté su compañía. Así, no es la primera vez que escribo sobre China en este DC´s Corner. Y en anteriores ocasiones he advertido de su principal vulnerabilidad: el elevado endeudamiento empresarial (superior al 160% del PIB) derivado del fuerte crecimiento de la inversión (formación bruta de capital fijo) en años anteriores. Es todo un reto devolver esa enorme cantidad de deuda, sobre todo si la economía pierde di

Crecimiento del PIB y de sus componentes (en tasa interanual)

David Cano ASSET

MC (el órgano de decisión de la Fed) abre la puerta a recortes de tipos de interés en los próximos meses. El ejercicio de transparencia de este banco central (a través del denominado dot plot, que permite ver la opinión de cada miembro sobre la futura evolución de los tipos de interés) es total, y sirve para comprobar cómo se ha producido un giro de 180 grados: de descontar subidas hace unos meses a anticipar recortes (aunque sólo sea un par de ellos para luego volve

Es este sentido, los datos del segundo trimestre del año (2T19) arrojan el crecimiento más bajo desde 1992 (cuando empezó a publicar la serie de PIB trimestral): 6,2%, frente al 6,4% interanual previo. El dato se ha situado en línea con las expectativas, pero es una señal más de que la actividad a nivel mundial ha perdido pulso en los últimos 15 meses, así como del impacto negativo de la incertidumbre comercial. Es destacable cómo la pérdida de dinamismo es más acusada en el sector secundario (avanza al 5,6%, frente al 12% de 2011) que en el terciario que, de hecho, se mantiene en la zona del 7,0% (queda clara la “tercerización paulatina de la economía china”. Ahora bien, los indicadores de más alta frecuencia recientes apuntan a que podríamos estar asistiendo a una recuperación de la actividad, a lo que debería ayudar la relajación en la “tensión” entre EEUU y China tras el G20.

Desde el pasado año, las autoridades chinas se han esforzado para impulsar la actividad. Se han puesto en marcha planes de inversión en infraestructuras (dentro del proyecto One Belt, One Road que pretende unir China con el resto de países asiáticos y europeos), se han aprobado subsidios a la compra de autos, reducción de impuestos y otras medidas que podrían haber compensado el shock negativo del sector exterior y cuyo efecto positivo más intenso podría estar todavía por producirse. China tenía margen en su política fiscal y no ha dudado en utilizarlo (margen que no se ha agotado).

Además, aunque parecía que la política monetaria podría quedar en un segundo plano en la hoja de ruta de los estímulos, de las últimas dinámicas del endeudamiento podemos inferir lo contrario. Según los últimos datos del BIS, la ratio de deuda sobre el PIB ha seguido cediendo, en concreto, en cuatro puntos porcentuales en los últimos cinco trimestres, hasta situarse en el 204% en el primer cuarto de este año. En el caso de las empresas, el desapalancamiento está vigente desde 2017 y ya han minorado más de diez puntos porcentuales su ratio de deuda. También el crédito no regulado (shadow banking) decrece y ya supone apenas un 10% del total del crédito a la economía (20% en 2014). Estas mejores noticias desde el desapalacanaminto, en un entorno de inflación reducida (por debajo del 2,0%), podrían favorecer un estímulo monetario, que vendría a complementar al fiscal antes comentado.

En contraste, desde la vertiente cambiaria no se pueden esperar estímulos en forma de una pérdida de valor del yuan (CNY). Es obvio que sería considerado por parte de EEUU como una “provocación” y acusaría de nuevo a China de manipulación en el mercado de divisas. Desde los máximos de fortaleza de 2013, el CNY se ha depreciado un 16%. Muy lejos queda la cota de 8,25 CNY/USD vigente hasta 2005 (crowding peg), pero la cotización actual supone contar con una moneda ligeramente infravalorada (la previsión Afi es estabilidad en el nivel actual, ligeramente por debajo de 7 CNY/USD). El reto por delante es conseguir un tipo de cambio flexible esto es, avanzar de forma más decidida en los pasos dados desde la eliminación del crowding peg vigente hasta julio de 2005. El “miedo a flotar”  (fear of floating) es uno de los temas más estudiados en macroeconomía y en este paper https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2019/03/07/Chinas-Evolving-Exchange-Rate-Regime-46649 se recogen, por un lado, las decisiones ya tomadas por China y, por el otro, una comparativa con otros países que se embarcaron de forma exitosa en una flexibilización cambiaria (Chile, Israel, Polonia y Rusia, por ejemplo).

Tabla 1. Transición de Chile, Israel, Polonia y Rusia hacia un tipo de cambio flexible

David Cano ASSET
Fuente: Sonali Das

En definitiva, se ha incrementado la probabilidad de que la desaceleración económica de China quede en un segundo plano y que se consoliden las señales de ligera recuperación, en un entorno de mayor estímulo fiscal y monetario, y con una tregua comercial con EEUU.

 

David Cano Martínez
@david_cano_m

(1) Este DC’s Corner ha sido escrito en colaboración con Nereida González, del departamento de Análisis Económico y de Mercados de Afi.