Hace justo un año comenzaba la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento del PIB mundial. Desde una de las mayores tasas de los últimos años (3,6%), y con una clara sincronía por bloques, se inició una sucesión de recortes como consecuencia de una conjunción de varios factores. La guerra comercial entre EEUU y China, las nuevas elevaciones de tipos de interés de la Reserva Federal, la incertidumbre en torno al BREXIT, la tensión entre Italia y la Comisión Europea, las revueltas en Francia, la crisis del sector automoción en Alemania, las caídas de las bolsas, el aumento de diferenciales en el mercado de renta fija privada, etc. han sido lastres que han impactado negativamente sobre el ciclo económico mundial.

Ninguno de estos factores es suficientemente preocupante por sí sólo, pero todos ellos actuando de forma simultánea sí han sido capaces de provocar una rebaja del crecimiento del PIB mundial. Ahora bien, si atendemos a las previsiones, el impacto negativo sería de sólo 3 décimas y limitado en el tiempo.

El gráfico 1, extraído del último World Economic Outlook (WEO) del FMI, es bien representativo. Se observa que en el trienio 2016-2018 el crecimiento del PIB fue del orden del 3,6% anual, con una notable estabilidad. Pues bien, tras los recortes sucesivos de las últimas actualizaciones del WEO, la previsión actual para 2019 es del 3,3% (de ahí las 3 décimas señaladas), para regresar al 3,6% en 2020. En definitiva, si se cumplen estas previsiones, habríamos asistido a un “bache” coyuntural (un año) y de escasa cuantía (3 décimas), en la trayectoria de crecimiento de la economía mundial.

Gráfico 1. Crecimiento del PIB de la economía mundial y previsiones del FMI

Fuente: World Economic Outlook

 Y sendas cifras no parece mucho y, desde luego, menos aún a tenor del veredicto automático (y muy negativo) que se podría haber extraído a partir del aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros en la parte final del pasado año. Estamos ante una nueva confirmación de que “los mercados han descontado 9 de las últimas 3 recesiones” y de que están muy lejos de ser eficientes.

Ahora bien, que se cumpla la previsión de “bache coyuntural y de escasa cuantía” no debe ocultar varios aspectos relevantes. El primero, que el Área euro sí ha sufrido una intensa caída de las tasas de crecimiento del PIB y que tenemos un claro problema para crecer en línea con el potencial. Las previsiones del FMI contemplan un 1,4% para este año y un 1,5% para 2019 (atención al 0,8% y 1,4% de Alemania y al 0,1% y 0,9% de Italia). El segundo, que China persiste en su desaceleración (aunque está siendo muy gradual: crecimiento del 6,3% en 2019 y 6,1% en 2020, frente al 6,6% de 2018) sin que haya resuelto una de sus principales vulnerabilidades: el elevado endeudamiento del sector empresarial (ver gráfico 2). Y el tercero, que la política monetaria de la Fed sigue siendo expansiva y que, por lo tanto, debería retomar la senda de subidas de tipos de interés a y la reducción del tamaño de su balance. La Fed se equivocó en diciembre no siendo sensible al aumento de los factores de riesgo, pero parece que tampoco ha estado acertada en su mensaje dovish reciente: ¿acaso no tendrá que subir tipos si el PIB sigue creciendo al 2,5%, la inflación se mantiene cerca del 2,0%, el mercado laboral dando síntomas de tensiones y el S&P 500 y el Nasdaq en máximos históricos?

Gráfico 2. Evolución del endeudamiento empresarial (en % del PIB)

Fuente: S&P

David Cano Martínez
@david_cano_m